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Investigaciones
Agencia social o autoridad social
Eduardo Amadeo
Ex Secretario de Desarrollo Social
El nuevo Ministro de Desarrollo Social,
asume en un momento particularmente complejo, con la expectativa
social y política de acordar y ejecutar una agenda
social que está ya muy demorada.
Hasta ahora, esa agenda estuvo dominada por dos temas de corte
mediático: la transformación del Ministerio
en Agencia Social y un programa de subsidios a desempleados.
Pero el problema social en la Argentina requiere decisiones
mas amplias que las que surjan de una decisión burocrática,
de la confianza ciega en que retomemos el crecimiento o en
un subsidio cuyo financiamiento no está asegurado.
La crisis ha llegado a niveles inéditos, ya compromete
el presente y el futuro de enormes sectores de la población
, y corta transversalmente a toda la sociedad; con recursos
estatales escasos y sin salida económica a la vista.
Por ello es que se impone encontrar un camino diferente, con
mucha creatividad y gran determinación política
que permita equilibrar algo las cargas a favor de los más
pobres.
Una mejor administración:
El Gobierno propusto la idea de "Agencia Social"
como un remedio a la crítica generalizada a las políticas
sociales. Pero para que este propósito se realice,
requiere de varias decisiones concretas.
La primera, es adoptar un modelo profesional de administración
basado en la gerencia por programas y resultados. Es un terreno
en el que el éxito está más ligado al
cerebro que al corazón, pero la donde la profesionalización
de la gestión puede mostrar rápidos resultados.
Ello incluye, instalar un sistema de control y monitoreo de
programas sociales, cuyos resultados se informen al público
y al Congreso, incluyendo como prioridad el postergado Registro
Nacional de beneficiarios a través de un acuerdo con
las Provincias.
Asimismo, el nuevo Ministerio deberá preparar un Plan
Social Trienal consensuado que incluya definir un mapa de
oferta y demanda, con todos los recursos unificados. No se
puede hablar seriamente de política social si no se
explicitan las metas y se las discute con la comunidad. El
Gobierno dejó pasar un año para poner en acciones
concretas sus propuestas electorales y sería una buena
decisión del nuevo titular asumir un compromiso por
los próximos 3 años; o mas aún si se
logra un acuerdo para que sea una política de Estado.
Autoridad social
El nuevo Ministro no tendrá poder
para modificar el rumbo de la situación social si no
se le da intervención en todas las decisiones del Gabinete
que afecten la situación social de grupos pobres o
vulnerables, aunque aparentemente no pertenezcan a su esfera
de influencia.
En épocas de crisis, lo social no tiene fuerza política.
Habitualmente, los responsables de la política social
son los "pobres" del Gabinete, y quedan encerrados
en la lógica de la urgencia, mientras que decisiones
con enorme impacto sobre la equidad son tomadas exclusivamente
con criterio económico. Autoridad social no es sólo
quien ejecuta, sino, sobre todo, quien incorpora la visión
integral de la equidad a las acciones de todo el Gobierno.
No hay desnutridos o desempleados o excluidos. Hay condiciones
que generan pobreza, instituciones que no contienen a los
pobres, políticas que extienden la desigualdad y alguien
tiene que mirar el problema en su totalidad. El fraccionamiento
de estas visiones solo da lugar a acciones desintegradas que
cubren apenas un porcentaje menor de la población con
carencias y hacen que la gente sienta -con razón- que
la política social no sirva.
Por ello, no es demasiado audaz pensar que alguien, que se
convierta en la voz de los pobres, tiene que ocuparse de impulsar
con fuerza política una revisión de la legislación
laboral para encontrar los aspectos que, con la experiencia
de estos años, demostraron no cumplir con el objetivo
de promover la incorporación de empleo.
Igualmente, abrir una amplio debate sobre la reforma futura
a los sistemas de salud y previsión social, que contemplen
no sólo las ideas de eficiencia, sino también
las de equidad y universalidad en el acceso a las prestaciones.
O discutir el acceso a los sectores pobres de la población,
a servicios esenciales como agua, cloacas, telefonía
y gas a precios acordes a sus posibilidades. Un ejemplo dramático
de inequidad es el astronómico precio del gas en garrafa,
que afecta especialmente a los sectores populares en un país
con reservas enormes.
Acuerdo Social Federal
Nada podrá hacer el nuevo Ministro sin un amplio acuerdo
con las Provincias, que descarte los intentos de politización
que caracterizaron la gestión anterior. Sería
deseable que, además de los aspectos políticos
y de distribución de los recursos, el acuerdo establezca
otros aspectos que mejoren la administración de todos
los fondos; y un programa intenso de apoyo técnico
a los Ministerios Provinciales. Puede imaginarse qué
avance constituiría que se acordase como política
de Estado que no habrá prestaciones sociales sin contraprestación
por parte de los beneficiarios, con compromisos tales como
asegurar la asistencia a la escuela o controles de salud para
los hijos de la familia.Finalmente, no descuidar el reconocimiento
y la promoción de la participación popular,
como un eje estratégico que asegura el control social
sobre el Estado; pero sobre todo el desarrollo de ámbitos
de organización que resultan esenciales para el equilibrio
del poder y la promoción de la solidaridad.
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