| |
Investigaciones
¿A dónde va la política
social?
Eduardo Amadeo
Ex Secretario de Desarrollo Social
A casi tres meses de la asunción
de las nuevas autoridades, y en un Gobierno que mas
allá de nuestras diferencias- había enunciado
vocación por llevar a cabo algunas transformaciones
que la sociedad estaba reclamando, la política social
parece no encontrar su rumbo. Tal como lo demuestran el reportaje
a la Ministra Fernández Meijide en "Zona"
del domingo 30 de enero pasado; y la nota del Secretario Issuani
en Clarín del 2 de marzo pasado, la política
social fluctúa entre la visión académica
y omnipotente del Secretario y una perspectiva cortoplacista
de la Ministra, pero sin un contenido estratégico acerca
del rol que el Ministerio tiene que jugar en una situación
social tan compleja como la que vivimos y , como autoridad
social, en las decisiones de todo el Ejecutivo que afecten
a los mas desprotegidos.
La política social es, siempre, una de las áreas
mas difíciles del Estado, a la que se le exigen resultados
que corresponden a otros sectores; castigada por la eterna
sospecha de clientelismo e ineficiencia y sin los recursos
necesarios para enfrentar una situación compleja y
en permanente movimiento. Pero la misión no es imposible.
Para lograr resultados, que siempre requieren tiempo y perseverancia,
hay que definir una estrategia clara, trabajar con instrumentos
que aseguren eficiencia, transparencia y participación;
hacerlo de manera constante y estar dispuesto a monitorear
los resultados y corregir cuando sea necesario.
La primera preocupación de esta administración,
en cambio , parece ser además de denostar lo
hecho en los últimos años- confrontar con las
Provincias, porque-como dice el Sr Issuani-"los recursos
sociales no son trofeos a ser apropiados por la presión
de los gobiernos locales"
Cierto es que ha habido una considerable descentralización
de recursos sociales, como parte de una demanda histórica
de las provincias que está fundada en el obvio principio
que dice que es mas fácil controlar cuando la ejecución
está mas cerca de la gente. Y no es poco lo que se
ha conseguido con esta descentralización. Pero el secretario
Issuani plantea , desde una visión centralista e irreal,
la confrontación con las provincias como única
alternativa de relación., malgastando su precioso tiempo
en un camino que no lleva a ningún lado. Quien duda
que es imperioso maximizar la colaboración para que
los recursos realmente rindan?. Pero la forma de hacerlo es,
con una estrategia consensuada; con instrumentos legales y
administrativos claros y bien aplicados; con el máximo
profesionalismo y sin favoritismos políticos; y con
una ideología que maximice la participación
de los actores sociales para que sean no solo beneficiarios
sino también fiscales del proceso.
En síntesis, solo se podrá avanzar con la fuerza
que genera el ser respetado por las ideas y la capacidad de
gestionar, que hasta ahora- no aparecen en la política
social.
Otro aspecto que es necesario mencionar es el que se refiere
a las maneras de satisfacer las necesidades sociales mas urgentes
. Coincido en que hay que ocuparse con prioridad de temas
como la alimentación. Pero no es posible reiterar el
mismo error del período 1983-89 , en el que se asoció
política social con plan alimentario, sobre todo cuando
enfrentamos una situación que tiene nuevos actores
con demandas mucho mas complejas. Un plan de alimentación
es mas que distribuir cajas o vales: debe estar asociado al
cuidado de los niños y el desarrollo de la familia.
Pero además toda inversión social debe incorporar
acciones que fomenten la autoestima , la capacidad para organizarse
y reclamar, la plena participación, como otros componentes
centrales para que una política social pueda denominarse
integral y para evitar la posibilidad del clientelismo.
Con esta misma perspectiva, un objetivo central de la acción
del Estado debería ser poner recursos y energía
en potenciar la voz de los pobres para que puedan ser escuchados
en sus reclamos de justicia.
Las autoridades del Ministerio no solo no incorporan esta
dimensión en su discurso, sino que han prácticamente
eliminado las partidas presupuestarias destinados a los programas
de trabajo con la sociedad civil; y han cometido el grave
error de transferir el área de vivienda social al Ministerio
de Infraestructura, perdiendo por tanto la posibilidad de
enriquecer la inversión en ladrillos con la participación
de la gente.
Sin duda que parte de esta falta de rumbo debe atribuirse
a la expulsión de la gran mayoría de los cuadros
técnicos del Ministerio, y su sustitución en
muchos casos, por militantes políticos sin experiencia
profesional con lo cual no solo se perdió la memoria
institucional del mismo, sino que además se produjo
una discontinuidad en las prestaciones que es éticamente
inaceptable porque afecta a los mas pobres.
Nada es definitivo. El Ministerio de Desarrollo Social puede
tomar un rumbo, recuperando lo valioso que se ha hecho en
el pasado, logrando consenso con el ejemplo y la buena administración,
mostrando los instrumentos con lo que ha de desarrollar su
acción y dejando de lado la pretensión de impactos
espectaculares; y poniendo sus ideas en un Plan Social , elaborado
participativamente ,que condense los objetivos sobre los que
se ha de trabajar y en el que se de tanta importancia a la
opinión de la gente cuanto a las elaboraciones de la
academia.
|
|