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| Revista nº 16 - septiembre
2007 |
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Los Objetivos de Desarrollo del Milenio
(ODM) en Argentina
por Luis Di Pietro Paolo
UNA INTRODUCCIÓN
Qué son los ODM
En setiembre del año 2000 representantes de 189 países
se reunieron en la Asamblea General de las Naciones Unidas
para determinar cómo unificar sus voluntades y esfuerzos
para revitalizar la cooperación internacional enfocada
a combatir el hambre y la pobreza. Había un convencimiento
que la estabilidad y seguridad nacional y mundial dependía
en buena medida de mejorar la calidad de vida de los habitantes
de todos los países del mundo y de generar condiciones
para el pleno ejercicio de los derechos humanos
(1).
Estos deseos y esa voluntad quedaron plasmados en la Declaración
del Milenio. ¿Cuáles son los compromisos que
se asumieron en esa Declaración? Los países
en desarrollo deberían fortalecer la buena gobernanza,
luchar contra la corrupción, promover el crecimiento
y aumentar al máximo la disponibilidad de recursos
internos para financiar estrategias nacionales de desarrollo.
A su vez los países desarrollados deberían apoyar
esos esfuerzos con un aumento de la asistencia financiera,
una nueva ronda comercial orientada al desarrollo y la ampliación
e intensificación del alivio de la deuda (2).
A partir de la firma de la Declaración del Milenio
las Naciones Unidas fijaron ocho grandes objetivos, de indudable
consenso, que apuntan a la reducción de la pobreza
y el hambre, el mejoramiento de la salud y la educación,
la lucha contra las enfermedades, el cuidado del ambiente
y la promoción de la igualdad ente los sexos. Así
surgieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Los Objetivos reconocen sus antecedentes en los acuerdos suscritos
en las grandes cumbres mundiales de las Naciones Unidas celebradas
en la década de 1990: Niñez (Nueva York, 1990),
Nutrición ( Roma, 1992), Derechos Humanos (Viena, 1993),
Desarrollo Sostenible (Bridgetown, 1994), Población
(El Cairo, 1994), Mujer (Beijing, 1995), Desarrollo Social
(Copenhagen, 1995), Asentamientos Humanos (Estambul, 1996),
Alimentación (Roma 1996), Educación (Dakar,
2000).
Esta asociación mundial para el desarrollo fue reafirmada
en 2002 en la Conferencia Internacional sobre la Financiación
para el Desarrollo, celebrada en Monterrey (México)
y en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada
en Johannesburgo (Sudáfrica).
Los ODM en la argentina: adaptación e institucionalidad
Los Objetivos a nivel global son ocho pero la Argentina, al
momento de hacer la adaptación correspondiente, decidió
incorporar uno más, de alta significación para
el país, el de “Promover el trabajo decente”.
Para entender este agregado es importante remontarse al momento
cuando la Argentina hace la primera adaptación de los
Objetivos del Milenio (años 2002-2003). A inicios de
esta década la falta de trabajo decente era uno de
los mayores problemas que afectaba a la Argentina (y aún
hoy lo es). No hay posibilidades ciertas de inclusión
social y de reducción de la pobreza si no se logra
que a la par que crezca la economía, aumenten el empleo
formal y la participación activa de los trabajadores.
De allí que el gobierno nacional, junto con el Programa
de la Naciones Unidas para el Desarrollo, haya tomado la decisión
de ubicar la generación de empleo decente como uno
de los objetivos estratégicos para el logro de un desarrollo
inclusivo y, por tanto, de su gestión. Así los
Objetivos de Desarrollo del Milenio para la Argentina son
nueve.
1. Erradicar la pobreza extrema y el hambre.
2. Alcanzar la educación básica universal.
3. Promover el trabajo decente. Este objetivo ha sido particularmente
formulado por nuestro país.
4. Promover la igualdad y equidad de género.
5. Reducir la mortalidad infantil.
6. Mejorar la salud materna.
7. Combatir el HIV/SIDA, la Tuberculosis, el Paludismo el
Chagas y otras enfermedades.
8. Asegurar un medio ambiente sostenible.
9. Promover una asociación global para el desarrollo.
Oportunamente la Presidenta Honoraria del Consejo Nacional
de Coordinación de Políticas Sociales (CNCPS)
y Ministra de Desarrollo Social, Dra. Alicia Kirchner, oficializó
el papel del Consejo en la tarea de coordinación y
seguimiento de las políticas y acciones del Estado
Argentino orientadas al alcance de las metas definidas por
los ODM.
El Consejo Nacional de Coordinación de Políticas
Sociales fue creado con el objeto de constituir un ámbito
de planificación y coordinación de la política
social nacional para mejorar la gestión de gobierno
y lograr una mayor transparencia y efectividad. Entre sus
principales funciones se encuentran la articulación
de los Planes Sociales Nacionales con los Planes Sociales
Provinciales y Municipales y el monitoreo y evaluación
de las políticas y programas sociales, por lo que resulta
el organismo natural para realizar la vigilancia del cumplimiento
de los ODM.
En enero de 2005 se ha firmado un convenio entre el Consejo
Nacional de Coordinación de Políticas Sociales
(CNCPS) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) para la ejecución de acciones de difusión
de la iniciativa, seguimiento de las políticas y de
colaboración con los gobiernos provinciales en el proceso
de adaptación y apropiación de los Objetivos
a su propia realidad.
Como parte de las tareas de seguimiento y evaluación
de políticas y resultados el Consejo ha publicado el
Informe País 2005 y el Informe de Progreso 2005-2006
(3).
Los ODM y el compromiso de todos
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio brindan la oportunidad
para incrementar la participación de todos los sectores
sociales en una agenda concreta de crecimiento sustentable
y más equitativo.
En primer término es necesaria la participación
activa de los gobiernos provinciales. La Argentina es un país
federal y muchos de los servicios sociales se encuentran bajo
la responsabilidad de los Estados provinciales. Recordemos
que del presupuesto del Gasto Público Social, clasificado
según nivel de gobierno, al gobierno nacional le corresponde
la ejecución de alrededor de un 51% de dicho presupuesto,
y el resto, en forma mayoritaria, le corresponde a las provincias.
En consecuencia las metas propuestas para el país para
el 2015 sólo podrán ser alcanzadas en la medida
que el gobierno central sea eficiente y los Estados provinciales
tengan un adecuado desempeño en materia de salud, educación,
empleo, desarrollo social, etc.
La tarea que les cabe a las provincias (y también a
los gobiernos municipales) es la de adaptar las metas nacionales
a la realidad de cada una de las jurisdicciones que conforman
nuestro país. Cuando se analizan por provincias los
datos de cada uno de los indicadores son notorias las diferencias
y brechas existentes entre las distintas regiones.
A través del Consejo Consultivo Nacional de Políticas
Sociales se ha invitado a la participación activa de
los diversos sectores no gubernamentales del país.
El sector empresarial puede renovar y profundizar el compromiso
ya asumido con la firma del Pacto Global en la promoción
de un conjunto de valores universales que son considerados
fundamentales: los derechos humanos, la construcción
de ciudadanía, la mejora de las condiciones laborales
y el cuidado del medio ambiente.
La sociedad civil organizada debe suscitar la concientización
política y pública acerca de los ODM; realizar
un seguimiento sobre las acciones de los gobiernos y contribuir
activamente en la ejecución de estrategias nacionales
de reducción de la pobreza basadas en los ODM.
Es necesario que la comunidad universitaria se interese en
esta iniciativa de modo que, gradualmente, los ODM resulten
orientadores del desarrollo de las funciones universitarias
(docencia, investigación, extensión).
La Argentina y el cumplimiento
de las metas previstas
Nuestro país se halla encaminado en una dinámica
de signo positivo que permite visualizar el cumplimiento efectivo
de las metas fijadas para el 2015.
Luego de la crisis de inicios de la presente década
se ha consolidado un sostenido proceso de crecimiento económico
que ha permitido el descenso sostenido de la pobreza, desde
un 54% en el 2003 al 31,4% en el 2006. La meta es que ningún
hogar se encuentre por debajo de la línea de indigencia
hacia fines del 2015, la cual tuvo un descenso del 60% en
el mismo período, pasando del 27,7% al 11,2%.
En lo que respecta a educación se ha endurecido la
meta propuesta originalmente por Naciones Unidas, que se refería
a garantizar la enseñanza básica universal.
Debiso a las altas tasas de escolarización ya alcanzadas
la Argentina se ha propuesto generar las condiciones para
que todos los adolescentes puedan concluir la enseñanza
media.
Un avance muy significativo se produjo en relación
al ODM “Promover el trabajo decente”. La meta
propuesta en relación con el desempleo (a menos del
10% en el 2015) prácticamente ya se ha alcanzado desde
el momento que actualmente se ubica en el 9,3% (4),
considerando también como desocupados a aquellos que
tienen un plan de empleo. Esto se acompaña con un incremento
constante de la generación de empleo protegido en relación
con el empleo no registrado. También fue muy importante
la disminución del porcentaje de trabajadores que perciben
un salario inferior al de la canasta básica quienes
pasaron de representar al 66,3% al 44,3% del total de trabajadores
entre el primer semestre de 2003 y 2006.
La igualdad y equidad de género constituyen una condición
fundamental para consolidar los procesos de desarrollo y democratización.
En el plano nacional se han registrado importantes avances
en cuanto a la participación de la mujer, tanto en
cargos de representación como de conducción
políticos. Sin embargo, aún se observan significativas
brechas en varios aspectos como, por ejemplo, en el acceso
a: los puestos laborales, a la misma remuneración que
los varones por igual trabajo y a los ámbitos de decisión.
En cuanto a las metas de salud se aceleró el proceso
de descenso de la tasa de mortalidad infantil. Entre 2002
y 2005, el descenso acumulado, considerando la TMI, fue de
22,2%, cuando la Meta definida en Plan Federal de Salud al
año 2007 establecía un descenso de 25% con respecto
a ese año. Sobre la base de tal meta, la TMI a alcanzarse
en el año 2007 sería de 12,6 por 1000 Nacidos
Vivos, cuando la TMI en el año 2005 alcanzó
el valor de 13,3. En cambio la tasa de mortalidad materna
ha exhibido una tendencia relativamente estable en los últimos
años por lo cual su reducción constituye uno
de los ejes prioritarios de las políticas de salud
del actual gobierno.
Por último en lo referente a medio ambiente las metas
fijadas han fortalecido las políticas de Estado puestas
en marcha para garantizar un desarrollo sostenible. La conservación
de la biodiversidad requiere de políticas activas por
parte del Estado y en este sentido el indicador de proporción
de superficie total del territorio protegida para mantener
la biodiversidad ha experimentado una evolución muy
positiva pasando del 4,4% en 1990 a 6,8% en 2004
(5).
Es mucho lo que se ha logrado hasta el momento y mucho lo
que queda por realizar. La construcción de una sociedad
de plena inclusión, con mayor justicia social y sustentable
en el tiempo es una tarea fundamental del Estado que requiere
la participación y aportes de todos los ciudadanos.
Notas
(1).
Cfr. Kofi Annan, Un concepto más amplio de libertad:
desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos–
Naciones Unidas, 2005
(2). Kofi Annan,
Un concepto más amplio de libertad: desarrollo, seguridad
y derechos humanos para todos– Resumen ejecutivo, Naciones
Unidas, 2005, p. 2
(3). Todas las publicaciones
relacionadas con los ODM están disponibles en la página
WEB del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas
Sociales, www.politicassociales.gov.ar.
(4). Guarismo correspondiente
al cuarto trimestre de 2006 según datos del INDEC.
(5). Dato proveniente
del Sistema Federal de Áreas Protegidas, Administración
de Parques Nacionales.
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